Para simplificar diremos que la agorafobia es un trastorno fóbico en el que más que la evitación de algo la persona lo que teme es la pérdida de su fuente de seguridad y desarrolla una conducta tendente a no perder la seguridad del hogar. Dicho así uno se pregunta por qué se llama agorafobia.
Si nos ceñimos al significado etimológico de la palabra ágora: mercado, fobia: miedo, tendríamos algo así como miedo a los espacios donde hay gente. Esto no es muy exacto porque entonces tendríamos que una persona con fobia social y una con agorafobia padecerían el mismo problema lo que es cierto solo en parte. La fobia social suele formar parte del abanico de fobias que padece un agorafóbico. Por tanto diremos que la agorafobia es un trastorno de ansiedad en el que se dan un conjunto de síntomas fóbicos que empujan al individuo a buscar la seguridad del hogar y en el que pueden aparecer ataques de pánico o no (normalmente sí).
Respecto a si es un trastorno de personalidad o no lo más aceptado es que no. Que la agorafobia se da en un determinado tipo de personalidad pero que este tipo no tiene por qué ser patológico.
La
agorafobia suele desarrollarse más tarde que otras fobias, concretamente entre los dieciocho y los treinta años y se da mucho más entre las mujeres que
entre los hombres (dos a uno más o menos).
Suele empezar con una crisis de angustia en una situación pública. La persona empezará a evitar estos lugares por miedo a que se repita la crisis, haciendo cada vez más amplio el abanico de miedos que padece y por lo tanto mermando cada vez más su capacidad para relacionarse socialmente (cosa comprensible si tenemos en cuenta que una gran mayoría de agorafóbicos presentan fobia social) y para trabajar.
En principio, el miedo principal será a las aglomeraciones o a espacios abiertos para luego extenderse a los transportes públicos, lugares cerrados, a alejarse de casa, a quedarse solo en ella, etc.
Es por tanto una de las fobias más incapacitantes y de más difícil tratamiento por ser un conjunto de fobias y se diferencia claramente de una fobia simple por que en ésta, la persona teme una situación concreta cediendo los síntomas de pánico una vez está fuera de esa situación mientras que el agorafobico tiene una sorprendente capacidad para generalizar este temor a muchos otros y a elaborar respuestas defensivas muy variadas (búsqueda de situaciones de escape, estar en compañía de personas de confianza, llevar consigo pastillas, etc).
En la persona con agorafobia, cualquier circunstancia estresante (fatiga, calor, enfermedad física, etc), empeora la enfermedad. También son frecuentes los episodios de depresión o de abatimiento a lo largo de la enfermedad y como ya dijimos antes, es muy raro que la agorafobia se manifieste sin una reacción previa de ansiedad que bien puede ser ansiedad generalizada o ataques de pánico.
Normalmente, cuando el paciente solicita ayuda médica su situación laboral y social suele estar ya muy mermada y su estado de ánimo muy bajo debido a la mala calidad de vida que presenta.
El índice de remisión espontánea de la enfermedad (curación sin terapia alguna o sin ir a ningún especialista) es del 20%.
Bueno, pues ésta es la agorafobia, más o menos.
* Buena parte
de esta página ha sido extraída casi al pie de la letra del libro
"Trastornos de Pánico, un azote de
la mente" de J.C.
López-Alonso y G.Gómez-Jarabo.
Colección Psicobiologia y Salud.
Editorial PROMOLIBRO-Valencia.
Es un libro dirigido a profesionales de la salud (no a pacientes) muy recomendable.
* En la asociación no nos cansaremos de repetir a todo el que lo lea que si cree que él o algún familiar presenta este tipo de comportamiento no lo deje sin tratamiento por más tiempo. Diríjanse a un especialista adecuado y empiecen la terapia lo antes posible.