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6 de Octubre de 2001: 11 de la mañana: Plaza de Neptuno,
Carrera de San Jerónimo, Puerta del Sol. Madrid
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(Abstract del documento de la WFMH) |
Hoy celebramos el Día Mundial de la Salud Mental. Al igual que
el año pasado, el tema de la convocatoria es “Salud Mental y Trabajo.
Nos sumamos a la convocatoria de la Federación Mundial de la Salud
Mental conscientes de la creciente importancia del trabajo en relación
con la salud mental de los Pueblos.
Sabemos que el trabajo es un elemento esencial para poder hablar de
una efectiva integración y una mejora de la calidad de vida de las
personas que tienen una enfermedad mental, así como de sus familiares
y de todas las personas de su entorno.
Es fundamental concienciar y potenciar la reflexión sobre
una serie de puntos que, relacionados con el trabajo y la enfermedad mental,
puedan dar una visión global del estado actual y las necesidades
a cubrir en esta área. Por eso manifestamos:
1. Que el trabajo es un derecho constitucional, y como tal debe entenderse, por lo que la actividad laboral debe adecuarse en aquellos casos que sea necesario a las características y circunstancias de las personas, tendiendo en cuenta sus posibilidades y capacidades.
2. La importancia que tiene la protección y la seguridad laboral, elemento básico en una comunidad que declara su tendencia a lograr un estado de bienestar en sus ciudadanos.
3. Nuestro apoyo a la lucha por un trabajo justamente retribuido y con una estabilidad que permita alcanzar su auténtico fin: la posibilidad de una vida independiente y autónoma cuando la persona tenga las capacidades para ello, o el apoyo a esta independencia hasta el máximo límite posible.
4. La necesidad de aumentar, organizar y universalizar los mecanismos de protección, que permitan la autonomía económica de todas las personas con enfermedad mental, flexibilizando las leyes de manera que permitan una óptima adaptación entre las necesidades que tenga la persona, sus capacidades y la oferta laboral existente.
5. La creencia en que el trabajo debe facilitar el desarrollo personal y la integración en la sociedad, hecho que sólo se alcanza si la persona tiene una autonomía económica suficiente, una vivienda digna y una red de apoyo socio - afectivo adecuada.
6. La importancia que tiene el ambiente laboral en la génesis y en el mantenimiento de patologías mentales. Las condiciones laborales que puedan ser fuente de patología, deben modificadas, atendiendo tanto razonables criterios de eficiencia como a elementales principios de respeto a los derechos a la salud y la seguridad en el trabajo. Los procesos de liberalización económica y globalización conllevan un aumento de la precariedad laboral y una exigencia cada vez mayor a los trabajadores. Se debe estar vigilante para que las ventajas de la economía global no se conviertan en desventajas aún mayores para las personas con enfermedad mental.
7. La constatación de que, en la Comunidad de Madrid, el aumento de recursos que apoyan el empleo, fundamentalmente los Centros de rehabilitación laboral, suponen una mejora sensible en los datos referidos a la integración laboral y a las condiciones y estabilidad de dicha integración, por lo que se debe conminar a la administración a que aumente dichos recursos.
8. La necesidad de que en Madrid las diferentes administraciones den una respuesta global, continuada y coherente a las diferentes problemáticas que intervienen sobre la integración laboral de las personas con enfermedad, con políticas que nos doten de una legislación que permita la flexibilidad, apoyo y facilitación de esta integración.
Comprometa este manifiesto en la consecución de nuestro objetivo
común:
“La integración laboral de las personas con enfermedad mental”.
Madrid, 6 de octubre de 2001
Día
Mundial de la Salud Mental
(Abstract del documento de
la WFMH)
La información contenida en este documento, es un resumen elaborado
por la AMRP de la aparecida en el Kit preparado para el Día Mundial
de la Salud Mental por la World Federation for Mental Health.
Las fuentes corresponden a trabajos de numerosos autores y organizaciones
.
Se puede encontrar en original en idioma ingles en www.wfmh.org
Convoca:
WFMH (Word Federation for Mental Health).
Colaboran:
AEN PROFESIONALES DE LA SALUD MENTAL(Asociacion Española
de Neuropsiquiatría).
AMRP (Asociacion Madrileña de Rehabilitacion Psicosocial).
AMSM (Asociación Madrileña de Salud Mental).
FEAFES (Confederacion Española de Agrupaciones de Familiares
de Enfermos Mentales).
FEMASAM (Federacion Madrileña de Asociaciones Pro Salud
Mental).
La WFMH ha propuesto dedicar durante dos años consecutivos el Día de la Salud Mental al tema “Salud Mental y Trabajo” por razones cuya importancia se valorarará en este documento. Sintéticamente:
La generalización del uso de ordenadores está produciendo
en las últimas dos décadas una transición de la economía
industrial a la economía de la información. Todos los aspectos
de la producción se ven afectados por ello. El trabajo “mental”
está reemplazando al trabajo “muscular”. La rápida variabilidad
de las circunstancias del mercado se alía con la hipercompetencia
para poner a los directivos y trabajadores en una situación en que
los objetivos estratégicos de las empresas cambian constantemente.
Las condiciones laborales se vuelven inestables; los horarios de trabajo,
borrosos; los objetivos se desplazan y se tornan inalcanzables. Ello tiene
implicaciones sobre la salud mental de los trabajadores.
Hay que tener en cuenta que el trabajo no es meramente algo a lo que
se dedica uno parte del tiempo: es la comunidad a la que uno pertenece,
el lugar de donde uno extrae su buena parte de su identidad, el lugar donde
uno pasa la mayor parte del tiempo, donde localiza importantes objetivos
vitales. Pero ahora es a menudo un lugar competitivo, inseguro, inestable.
El resultado global es que, a la vez que el mundo del trabajo depende
de manera creciente de las habilidades “mentales” de los trabajadores,
éstos sufren una amenaza sin precedentes derivada de una compleja
interacción de factores biológicos, económicos, sociales
y genéticos.
El resultado se mide en términos de incremento de trastornos
psíquicos medidos a través de tasas de discapacidad y muerte
prematura.
Se entrevé que, en los puestos de trabajo basados en manejo
de información, las consecuencias en términos de salud mental
de riesgos como la perdida de control sobre el trabajo, el cambio constante
de prioridades o la incertidumbre cerca de las garantías laborales,
van a requerir tanta atención como las medidas tradicionales de
seguridad física en el trabajo. Crecen las evidencias de que el
impacto sobre la salud del trabajador de las condiciones de trabajo es
mayor que el de los hábitos o el estilo de vida.
Las consideraciones anteriores se pueden evaluar en términos
económicos. La implantación de un plan de detección
precoz, mejora de programas de tratamiento y prevención, ha reducido
un 12% la morbilidad psiquiátrica entre los empleados de Chrysler
Corporation. En el Reino Unido, el análisis de causas de absentismo
laboral en varias empresas postales ha permitido reducir éste en
un 60% en dos años.
Aunque los métodos para reducir el estrés laboral no
son generalizables, han sido detectados algunos estresores:
- Horarios de trabajo demasiado prolongados; sobrecarga de trabajo.
- Ambigüedad de roles y conflictos de jerarquías.
- Insuficientes canales de comunicación.
- Inseguridad laboral auspiciada por sistemas de gerencia irresponsables, hipercompetitividad, desequilibrio entre responsabilidades laborales y vitales.
El futuro se orienta a la investigación de organizaciones
saludables. Se sugiere que la promoción del trabajo en equipo, facilitar
la comunicación y compartir los beneficios con los empleados correlaciona
con reducción de costes por bajas de personal. Factores como que
los empleados compartan los objetivos de la empresa, y una actitud respetuosa
de los gerentes por los trabajadores, aumentan la satisfacción de
éstos, reduce el absentismo, mejora la calidad de los servicios
y la competitividad de la empresa.
Hay estudios que señalan que los trastornos relacionados
con el estrés son ya la principal causa de baja laboral.
En EEUU el 40% de las sustituciones en un puesto de trabajo se
deben a estrés. Ello implica importantes costes para las empresas
(normalmente entre 2.000 y 15.000 dólares cada rotación;
mucho más en el caso de puestos de alta cualificación). Entre
el año 88 y el 96 la preocupación persistente por la pérdida
del puesto de trabajo ha incrementado su tasa del 22% al 46% de los trabajadores.
Los costes estimados por problemas derivados del estrés (absentismo,
reducción de productividad, sustituciones, accidentes, gastos médicos
directos, gastos legales y por indemnizaciones) ascienden a más
de 200 billones de dólares. Se estima que la media de días
perdidos por “reacción neurótica de estrés” supera
los 25 días anuales por trabajador.
En Japón se ha tipificado el Karoshi, o muerte por exceso
de trabajo, caracterizado por la triada estrés, hipertensión
y muerte por accidente cerebrovascular.
2. - Transgresiones de derechos humanos.
La explotación infantil es una lacra social muy visible
de la economía globalizada. Se estima de 250 millones de menores
de entre 5 y 14 años son explotados en el mundo en situaciones laborales
irregulares, por un sueldo medio de un dólar USA diario, frecuentemente
en condiciones laborales dañinas.
El trabajo infantil es parte de un ciclo que realimenta la pobreza,
que relaciona su aceptación tradicional, el déficit de educación
y la emigración. Se estima que el 53% de situaciones de explotación
se producen en Asia, 32% en Africa, 7% en Latinoamérica y El Caribe,
5% entre Europa y Norteamérica. 130 millones de menores nunca
va a la escuela. La educación es recibida por la mitad de niñas
que de niños. El trabajo infantil es más frecuente en zonas
de mayor paro entre los adultos, porque los niños cobran menos.
Los menores son víctimas vulnerables porque son dependientes,
se les puede atemorizar con facilidad, es casi imposible que se organicen
para exigir mejores condiciones de trabajo y son mano de obra muy barata.
El trabajo infantil es dañino porque coexiste con malnutrición
y el agotamiento, y hace a los menores más vulnerables a las enfermedades
infecciosas. Además, no se vigilan sus condicones laborales. Cuando
se ven obligados a trabajar en espacios reducidos, se les producen deformidades
oseas permanentes; manipular de piezas pequeñas les produce defectos
visuales precoces y el trabajo con sustancias peligrosas incrementa los
accidentes laborales. Los menores empleados en servicios personales están
tambien expuestos a abusos físicos y desarrollan trastornos mentales.
La erradicación de la explotación infantil es problemática.
A veces del trabajo depende su propia supervivencia de los menores.
Como medida posible sobre el terreno se proponen programas de transición.
Se puede contribuir indirectamente a su erradicación participando
en campañas de consumo que eviten productos producidos empresas
que empleen a menores. Tambien se puede ofrecer preferentemente libros
y juguetes educativos en las campañas de recogida de juguetes, patrocinar
o participar en programas educativos si se tiene ocasión, adherirse
a protestas públicas en la comunidad de residencia o a otras formas
de participación ciudadana.
La ancestral práctica del tráfico de niños
y mujeres sigue estando en activo hoy en día. Se estima que la cantidad
de damnificados por esta práctica cada año puede oscilar
entre varias decenas de miles hasta millones cada año. La dificultad
de su cuantificación se debe a las diversas definiciones usadas
para su recuento y a la clandestinidad de esta actividad criminal. Por
trafico entendemos normalmente el secuestro y esclavización de mujeres
jóvenes para la industria del sexo. Pero algunos gobiernos y organizaciones
usan un concepto más extenso que tiene en consideración cómo
la persona es reclutada y también las condiciones de trabajo. Ello
porque no siempre es el secuestro el modo de captación de víctimas
– en la actualidad es una forma menos frecuente-; también lo es
el engaño y la manipulación de personas deseosas de lograr
una vida mejor que se ven luego coaccionadas en condiciones vitales y laborales
abusivas.
Las acciones anti-tráfico tratan de proteger en origen
a la población vulnerable, así como la detección protección,
asistencia a las víctimas y la persecución de los traficantes.
Aunque algunos gobiernos son activos en la lucha contra esta práctica,
la mayor parte del trabajo es desarrollado por ONGs. Existen programas
en acción, como por ejemplo entre Nepal e India, que ayudan a mujeres
a retornar a su lugar de origen, y procuran alternativas ocupacionales
viables a la población en riesgo en origen. Se admite que Thailandia
es el país en el que este fenómeno está más
extendido. Es punto de origen y de llegada del trafico, y además
un punto importante de afluencia de clientes que buscan sexo con menores.
Se ha convertido en el primer país que impone penas a los consumidores
de este tipo de servicios además de a los proveedores.
Otras formas de tráfico de mujeres o menores no tienen
que ver con la prostitución, sino a la coacción para trabajos
forzosos, el trafico de drogas, la participación en redes de mendicidad
organizadas, el servicio domestico o los arreglos matrimoniales forzosos.
En nuestra sociedad global, el tráfico, es el resultado
de una compleja combinación de factores, entre los que podemos considerar
la discriminación por razón de sexo, la desigualdad económica,
las migraciones y el imperialismo cultural.
Dada la magnitud del problema y a la limitación de medios,
las agencias y organizaciones que lo combaten se ven obligadas a priorizar
sus intervenciones. Algunos de los criterios para establecer las prioridades
son: el grado de daño potencial sobre las víctimas, o la
edad de éstas. Las estrategias a corto plazo se orientan a determinar
puntos de origen de tráfico y a concienciar a las poblaciones en
riesgo. A medio plazo, campañas de concienciación social
tratan de reducir la demanda de este tipo de trabajaddores. A largo plazo,
el alivio de situaciones de pobreza y la actuación sobre la desigualdad
de derechos según el sexo son consideradas lineas estrategicas preferentes.
3. - Enfermedad mental, estigma y trabajo.
El trabajo, es una fuente de bienes necesarios para la vida que
proporciona independencia, pero también una fuente esencial de autoestima.
Incluso el trabajo no remunerado hace sentir útil y valioso a quien
lo realiza. Para las personas que se recobran de una enfermedad mental,
es una oportunidad de vida comunitaria, de adopción de hábitos
y de estructuración mental.
Desgraciadamente, los posibles beneficios del trabajo son neutralizados
por prejuicios sociales negativos ante la posibilidad del trabajo de los
enfermos.
En la sociedad, generalmente se considera que los pacientes psiquiatricos
nunca se recobrarán lo bastante como para ser útiles a la
sociedad en algún modo, que son constantemente impredecibles e inestables
y que pueden ser peligrosos. Estas expectativas determinan la conducta
de las personas y las políticas de las empresas ente el posible
trabajo de los enfermos. Es lo que denominamos estigma
Los empleadores son renuentes a contratar a personas con historial
psiquiátrico. En EEUU esta documentado el hecho de que los pacientes
son frecuentemente despedidos de sus trabajos si trasciende su condición
de enfermos mentales aunque hayan mostrado adecuada competencia para el
trabajo; la mitad de los pacientes en condiciones y deseosos de trabajar
están desempleados por esta razón. El mismo problema afecta
a quienes desean ofrecerse como voluntarios para trabajos comunitarios.
Ello tambien incluye en campo de la salud mental, donde cabría esperar
mejor entendimiento de la problemática.
Tampoco aquellos que logran trabajo eluden la estigmatización.
Cuando se conoce en el puesto de trabajo que una persona ha recibido tratamiento
psiquiátrico, suele ser relegada y empleada en puestos de menos
responsabilidad. El estigma afecta también a las relaciones personales
en el trabajo, y los pacientes perciben ser tratados de manera especial
o eludidos.
La solución elegida normalmente por los usuarios es mantener
el secreto de su situación. Desafortunadamente, esta solución
es causa de varias formas de estrés. Los usuarios prefieren pagar
de su bolsillo los tratamientos en lugar de usar los seguros a los que
tienen derecho por su trabajo –lo que limita la calidad e intensidad del
tratamiento que necesitan-, emplean horas en viajar fuera de su comunidad
para recibirlo y se ven obligados a crear un repertorio de excusas para
explicar sus ausencias. De todas las maneras, la situación se convierte
en fuente permanente de preocupación.
Para paliar el problema se han propuesto varias estrategias comunitarias:
- Medidas para modoficar la opinión social sobre las expectativas acerca de las capacidades y potencial de los usuarios. Ello incluye también cambiar las del personal sanitario en salud mental.
- Difundir información adecuada a las empresas para que los empleadores modifiquen sus prejuicios. Recuperarse de un trastorno psiquiátrico no se distingue esencialmente de recuperarse de otra enfermedad.
- Dejar claro que limitar el acceso al trabajo de una persona exclusivamente por haber padecido un trastorno psiquiátrico es discriminación.
- Crear modos de proporcionar apoyo a los usuarios que trabajan.
Traducción y resumen de Ricardo Guinea
para el Día Mundial de la Salud Mental.
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