10 de octubre de 2001:
Día Mundial de la Salud Mental
"Salud mental y trabajo"


MANIFESTACIÓN

6 de Octubre de 2001: 11 de la mañana: Plaza de Neptuno, Carrera de San Jerónimo, Puerta del Sol. Madrid
CONVOCAN: AMRP (Asociacion Madrileña de Rehabilitacion Psicosocial),AEN PROFESIONEALES DE LA SALUD MENTAL (Asociacion Española de Neuropsiquiatría), AMSM (Asociación Madrileña de Salud Mental).
AESM (Asociación de Enfermería en Salud Mental), FEMASAM (Federacion Madrileña de Asociaciones Pro Salud Mental)

MANIFIESTO DEL DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL 2001
Día Mundial de la Salud Mental
(Abstract del documento de la WFMH)


Manifiesto del Día Mundial de la Salud Mental 2001

Hoy celebramos el Día Mundial de la Salud Mental. Al igual que el año pasado, el tema de la convocatoria es “Salud Mental y Trabajo. Nos sumamos a la convocatoria de la Federación Mundial de la Salud Mental conscientes de la creciente importancia del trabajo en relación con la  salud mental de los Pueblos.
Sabemos que el trabajo es un elemento esencial para poder hablar de una efectiva integración y una mejora de la calidad de vida de las personas que tienen una enfermedad mental, así como de sus familiares y de todas las personas de su entorno.
 Es fundamental concienciar y potenciar la reflexión sobre una serie de puntos que, relacionados con el trabajo y la enfermedad mental, puedan dar una visión global del estado actual y las necesidades a cubrir en esta área. Por eso  manifestamos:

1. Que el trabajo es un derecho constitucional, y como tal debe entenderse, por lo que la actividad laboral debe adecuarse en aquellos casos que sea necesario a las características y circunstancias de las personas, tendiendo en cuenta sus posibilidades y capacidades.
2. La importancia que tiene la protección y la seguridad laboral, elemento básico en una comunidad que declara su tendencia a lograr un estado de bienestar en sus ciudadanos.
3. Nuestro apoyo a la lucha por un trabajo justamente retribuido y con una estabilidad que permita alcanzar su auténtico fin: la posibilidad de una vida independiente y autónoma cuando la persona tenga las capacidades para ello, o el apoyo a esta independencia hasta el máximo límite posible.
4. La necesidad de aumentar, organizar y universalizar los mecanismos de protección, que permitan la autonomía económica de todas las personas con enfermedad mental, flexibilizando las leyes de manera que permitan una óptima adaptación entre las necesidades que tenga la persona, sus capacidades y la oferta laboral existente.
5. La creencia en que el trabajo debe facilitar el desarrollo personal y la integración en la sociedad, hecho que sólo se alcanza si la persona tiene una autonomía económica suficiente, una vivienda digna y una red de apoyo socio - afectivo adecuada.
6. La importancia que tiene el ambiente laboral en la génesis y en el mantenimiento de patologías mentales. Las condiciones laborales que puedan ser fuente de patología, deben modificadas, atendiendo tanto razonables  criterios de eficiencia como a elementales principios de respeto a los derechos a la salud y la seguridad en el trabajo. Los procesos de liberalización económica y globalización conllevan un aumento de la precariedad laboral y una exigencia cada vez mayor a los trabajadores. Se debe estar vigilante para que las ventajas de la economía global no se conviertan en desventajas aún mayores para las personas con enfermedad mental.
7. La constatación de que, en la Comunidad de Madrid, el aumento de recursos que apoyan el empleo, fundamentalmente los Centros de rehabilitación laboral, suponen una mejora sensible en los datos referidos a la integración laboral y a las condiciones y estabilidad de dicha integración, por lo que se debe conminar a la administración a que aumente dichos recursos.
8. La necesidad de que en Madrid las diferentes administraciones den una respuesta global, continuada y coherente a las diferentes problemáticas que intervienen sobre la integración laboral de las personas con enfermedad, con políticas que nos doten de una legislación que permita la flexibilidad, apoyo y facilitación de esta integración.


Comprometa este manifiesto en la consecución de nuestro objetivo común:
“La integración laboral de las personas con enfermedad mental”.

Madrid, 6 de octubre de 2001


Día Mundial de la Salud Mental
(Abstract del documento de la WFMH)

La información contenida en este documento, es un resumen elaborado por la AMRP de la aparecida en el Kit preparado para el Día Mundial de la Salud Mental por la World Federation for Mental Health.
Las fuentes corresponden a trabajos de numerosos autores y organizaciones .
Se puede encontrar en original en idioma ingles en www.wfmh.org

Convoca:
WFMH (Word Federation for Mental Health).
Colaboran:
AEN PROFESIONALES DE LA SALUD MENTAL(Asociacion Española de Neuropsiquiatría).
AMRP (Asociacion Madrileña de Rehabilitacion Psicosocial).
AMSM (Asociación Madrileña de Salud Mental).
FEAFES (Confederacion Española de Agrupaciones de Familiares de Enfermos Mentales).
FEMASAM (Federacion Madrileña de Asociaciones Pro Salud Mental).
 
 
 

La WFMH ha propuesto dedicar durante dos años consecutivos el Día de la Salud Mental al tema “Salud Mental y Trabajo” por razones cuya importancia se valorarará en este documento. Sintéticamente:

1. - Salud Mental como variable de la  productividad.
La evolución de las formas de trabajo está comenzando a sentar las bases para que la salud mental deba ser ya considerada una variable significativa de la productividad. Los países pioneros en este tipo de estudios arrojan resultados impresionantes:


La generalización del uso de ordenadores está produciendo en las últimas dos décadas una transición de la economía industrial a la economía de la información. Todos los aspectos de la producción se ven afectados por ello. El trabajo “mental” está reemplazando al trabajo “muscular”. La rápida variabilidad de las circunstancias del mercado se alía con la hipercompetencia para poner a los directivos y trabajadores en una situación en que los objetivos estratégicos de las empresas cambian constantemente. Las condiciones laborales se vuelven inestables; los horarios de trabajo, borrosos; los objetivos se desplazan y se tornan inalcanzables. Ello tiene implicaciones sobre la salud mental de los trabajadores.
Hay que tener en cuenta que el trabajo no es meramente algo a lo que se dedica uno parte del tiempo: es la comunidad a la que uno pertenece, el lugar de donde uno extrae su buena parte de su identidad, el lugar donde uno pasa la mayor parte del tiempo, donde localiza importantes objetivos vitales. Pero ahora es a menudo un lugar competitivo, inseguro, inestable.
El resultado global es que, a la vez que el mundo del trabajo depende de manera creciente de las habilidades “mentales” de los trabajadores, éstos sufren una amenaza sin precedentes derivada de una compleja interacción de factores biológicos, económicos, sociales y genéticos.
El resultado se mide en términos de incremento de trastornos psíquicos medidos a través de tasas de discapacidad y muerte prematura.
Se entrevé que, en los puestos de trabajo basados en manejo de información, las consecuencias en términos de salud mental de riesgos como la perdida de control sobre el trabajo, el cambio constante de prioridades o la incertidumbre cerca de las garantías laborales, van a requerir tanta atención como las medidas tradicionales de seguridad física en el trabajo. Crecen las evidencias de que el impacto sobre la salud del trabajador de las condiciones de trabajo es mayor que el de los hábitos o el estilo de vida.
Las consideraciones anteriores se pueden evaluar en términos económicos. La implantación de un plan de detección precoz, mejora de programas de tratamiento y prevención, ha reducido un 12% la morbilidad psiquiátrica entre los empleados de Chrysler Corporation. En el Reino Unido, el análisis de causas de absentismo laboral en varias empresas postales ha permitido reducir éste en un 60% en dos años.
Aunque los métodos para reducir el estrés laboral no son generalizables, han sido detectados algunos estresores:


El futuro se orienta a la investigación de organizaciones saludables. Se sugiere que la promoción del trabajo en equipo, facilitar la comunicación y compartir los beneficios con los empleados correlaciona con reducción de costes por bajas de personal. Factores como que los empleados compartan los objetivos de la empresa, y una actitud respetuosa de los gerentes por los trabajadores, aumentan la satisfacción de éstos, reduce el absentismo, mejora la calidad de los servicios y la competitividad de la empresa.
 Hay estudios que señalan que los trastornos relacionados con el estrés son ya la principal causa de baja laboral.
 En EEUU el 40% de las sustituciones en un puesto de trabajo se deben a estrés. Ello implica importantes costes para las empresas (normalmente entre 2.000 y 15.000 dólares cada rotación; mucho más en el caso de puestos de alta cualificación). Entre el año 88 y el 96 la preocupación persistente por la pérdida del puesto de trabajo ha incrementado su tasa del 22% al 46% de los trabajadores. Los costes estimados por problemas derivados del estrés (absentismo, reducción de productividad, sustituciones, accidentes, gastos médicos directos, gastos legales y por indemnizaciones) ascienden a más de 200 billones de dólares. Se estima que la media de días perdidos por “reacción neurótica de estrés” supera los 25 días anuales por trabajador.
 En Japón se ha tipificado el Karoshi, o muerte por exceso de trabajo, caracterizado por la triada estrés, hipertensión y muerte por accidente cerebrovascular.

2. - Transgresiones de derechos humanos.

 La explotación infantil es una lacra social muy visible de la economía globalizada. Se estima de 250 millones de menores de entre 5 y 14 años son explotados en el mundo en situaciones laborales irregulares, por un sueldo medio de un dólar USA diario, frecuentemente en condiciones laborales dañinas.
 El trabajo infantil es parte de un ciclo que realimenta la pobreza, que relaciona su aceptación tradicional, el déficit de educación y la emigración. Se estima que el 53% de situaciones de explotación se producen en Asia, 32% en Africa, 7% en Latinoamérica y El Caribe, 5% entre Europa y Norteamérica.  130 millones de menores nunca va a la escuela. La educación es recibida por la mitad de niñas que de niños. El trabajo infantil es más frecuente en zonas de mayor paro entre los adultos, porque los niños cobran menos.
 Los menores son víctimas vulnerables porque son dependientes, se les puede atemorizar con facilidad, es casi imposible que se organicen para exigir mejores condiciones de trabajo y son mano de obra muy barata.
 El trabajo infantil es dañino porque coexiste con malnutrición y el agotamiento, y hace a los menores más vulnerables a las enfermedades infecciosas. Además, no se vigilan sus condicones laborales. Cuando se ven obligados a trabajar en espacios reducidos, se les producen deformidades oseas permanentes; manipular de piezas pequeñas les produce defectos visuales precoces y el trabajo con sustancias peligrosas incrementa los accidentes laborales. Los menores empleados en servicios personales están tambien expuestos a abusos físicos y desarrollan trastornos mentales.
 La erradicación de la explotación infantil es problemática. A veces del trabajo depende su propia supervivencia de los menores.
Como medida posible sobre el terreno se proponen programas de transición. Se puede contribuir indirectamente a su erradicación participando en campañas de consumo que eviten productos producidos empresas que empleen a menores. Tambien se puede ofrecer preferentemente libros y juguetes educativos en las campañas de recogida de juguetes, patrocinar o participar en programas educativos si se tiene ocasión, adherirse a protestas públicas en la comunidad de residencia o a otras formas de participación ciudadana.
 La ancestral práctica del tráfico de niños y mujeres sigue estando en activo hoy en día. Se estima que la cantidad de damnificados por esta práctica cada año puede oscilar entre varias decenas de miles hasta millones cada año. La dificultad de su cuantificación se debe a las diversas definiciones usadas para su recuento y a la clandestinidad de esta actividad criminal. Por trafico entendemos normalmente el secuestro y esclavización de mujeres jóvenes para la industria del sexo. Pero algunos gobiernos y organizaciones usan un concepto más extenso que tiene en consideración cómo la persona es reclutada y también las condiciones de trabajo. Ello porque no siempre es el secuestro el modo de captación de víctimas – en la actualidad es una forma menos frecuente-; también lo es el engaño y la manipulación de personas deseosas de lograr una vida mejor que se ven luego coaccionadas en condiciones vitales y laborales abusivas.
 Las acciones anti-tráfico tratan de proteger en origen a la población vulnerable, así como la detección protección, asistencia a las víctimas y la persecución de los traficantes. Aunque algunos gobiernos son activos en la lucha contra esta práctica, la mayor parte del trabajo es desarrollado por ONGs. Existen programas en acción, como por ejemplo entre Nepal e India, que ayudan a mujeres a retornar a su lugar de origen, y procuran alternativas ocupacionales viables a la población en riesgo en origen. Se admite que Thailandia es el país en el que este fenómeno está más extendido. Es punto de origen y de llegada del trafico, y además un punto importante de afluencia de clientes que buscan sexo con menores. Se ha convertido en el primer país que impone penas a los consumidores de este tipo de servicios además de a los proveedores.
 Otras formas de tráfico de mujeres o menores no tienen que ver con la prostitución, sino a la coacción para trabajos forzosos, el trafico de drogas, la participación en redes de mendicidad organizadas, el servicio domestico o los arreglos matrimoniales forzosos.
 En nuestra sociedad global, el tráfico, es el resultado de una compleja combinación de factores, entre los que podemos considerar la discriminación por razón de sexo, la desigualdad económica, las migraciones y el imperialismo cultural.
 Dada la magnitud del problema y a la limitación de medios, las agencias y organizaciones que lo combaten se ven obligadas a priorizar sus intervenciones. Algunos de los criterios para establecer las prioridades son: el grado de daño potencial sobre las víctimas, o la edad de éstas. Las estrategias a corto plazo se orientan a determinar puntos de origen de tráfico y a concienciar a las poblaciones en riesgo. A medio plazo, campañas de concienciación social tratan de reducir la demanda de este tipo de trabajaddores. A largo plazo, el alivio de situaciones de pobreza y la actuación sobre la desigualdad de derechos según el sexo son consideradas lineas estrategicas preferentes.
 

3. - Enfermedad mental, estigma y trabajo.
 El trabajo, es una fuente de bienes necesarios para la vida que proporciona independencia, pero también una fuente esencial de autoestima. Incluso el trabajo no remunerado hace sentir útil y valioso a quien lo realiza. Para las personas que se recobran de una enfermedad mental, es una oportunidad de vida comunitaria, de adopción de hábitos y de estructuración mental.
 Desgraciadamente, los posibles beneficios del trabajo son neutralizados por prejuicios sociales negativos ante la posibilidad del trabajo de los enfermos.
 En la sociedad, generalmente se considera que los pacientes psiquiatricos nunca se recobrarán lo bastante como para ser útiles a la sociedad en algún modo, que son constantemente impredecibles e inestables y que pueden ser peligrosos. Estas expectativas determinan la conducta de las personas y las políticas de las empresas ente el posible trabajo de los enfermos. Es lo que denominamos estigma
 Los empleadores son renuentes a contratar a personas con historial psiquiátrico. En EEUU esta documentado el hecho de que los pacientes son frecuentemente despedidos de sus trabajos si trasciende su condición de enfermos mentales aunque hayan mostrado adecuada competencia para el trabajo; la mitad de los pacientes en condiciones y deseosos de trabajar están desempleados por esta razón. El mismo problema afecta a quienes desean ofrecerse como voluntarios para trabajos comunitarios. Ello tambien incluye en campo de la salud mental, donde cabría esperar mejor entendimiento de la problemática.
 Tampoco aquellos que logran trabajo eluden la estigmatización. Cuando se conoce en el puesto de trabajo que una persona ha recibido tratamiento psiquiátrico, suele ser relegada y empleada en puestos de menos responsabilidad. El estigma afecta también a las relaciones personales en el trabajo, y los pacientes perciben ser tratados de manera especial o eludidos.
 La solución elegida normalmente por los usuarios es mantener el secreto de su situación. Desafortunadamente, esta solución es causa de varias formas de estrés. Los usuarios prefieren pagar de su bolsillo los tratamientos en lugar de usar los seguros a los que tienen derecho por su trabajo –lo que limita la calidad e intensidad del tratamiento que necesitan-, emplean horas en viajar fuera de su comunidad para recibirlo y se ven obligados a crear un repertorio de excusas para explicar sus ausencias. De todas las maneras, la situación se convierte en fuente permanente de preocupación.
 Para paliar el problema se han propuesto varias estrategias comunitarias:


Traducción y resumen de Ricardo Guinea
para el Día Mundial  de la Salud Mental.
 
 

Información
Actividades
Boletín
Docencia
Asociarse
Eventos-Enlaces
Día Salud Mental LOSCAM Federación Expedientes