JOAQUÍN SABINA: Canciones de abandono

Pocos han escrito canciones de amor con la lúcida brillantez del más popular de nuestros cantautores. Rebuscando en su amplio repertorio, hemos seleccionado las cinco mejores.

"El amor es una mentira fantástica", dijo un día Joaquín Sabina. Una definición que puede sonar un tanto cínica, pero que, viniendo de quien viene, habrá que tomar en consideración. Porque Sabina, además de acumular abundante experiencia en la materia, ha reflejado como nadie las miserias y alegrías del amor en sus canciones. Su repertorio está lleno de crónicas de desamor, encuentros apasionados y reflexiones sobre la fugacidad de los sentimientos y las trampas del corazón. Canciones que unas veces son pura ficción, pero otras –y no pocas- son retazos autobiográficos con destinatarias de carne y hueso.

Si Andrés Calamaro dedicó la mayoría de canciones de su Honestidad brutal a diseccionar la ruptura con su mujer, el exitoso último disco de Sabina, 19 días y 500 noches, también parte de las sensaciones agridulces que deja una relación rota. Aunque Sabina las revista con punzadas de fina ironía y a ritmo de rumbita: "De pronto me vi como un perro de nadie / ladrando a las puertas del cielo. / Me dejó un neceser con agravios / la miel en los labios / y escarcha en el pelo".

Sabina grabó el álbum después de que terminara un apasionado romance con una joven argentina, que le dejó por un chico de su edad. La muchacha tiene nombre y apellido, Paula Seminara, y de ella habla dando todo tipo de detalles (incluso los lunares de su espalda) la canción Dieguitos y Mafaldas. El siempre mordaz cantautor explicó a un diario argentino sus motivaciones para realizar ese pequeño ajuste de cuentas: "Después de pasarlo muy mal con una chica, lo puedes pasar muy bien escribiendo una canción sobre ella, y de paso la jodes y la persigues toda la vida; y su nuevo novio se agarra unos tremendos mosqueos". En este caso, al menos la venganza sentimental produce excelentes frutos artísticos.

También es cierto que el desamor o un amor frustrado resulta más inspirador para la inmensa mayoría de autores que una relación plena y feliz. Sabina tiene para explicar ese hecho una teoría que suena de lo más convincente: "Son más hermosas las canciones de abandono. Tal vez porque la felicidad no necesita maquillaje, y el abandono sí". La ya citada 19 días y 500 noches sería un buen ejemplo de canción de abandono, sin duda; pero hay muchas más. Del vasto cancionero sabiniano hemos seleccionado las cinco mejores canciones de amor, según nuestro humilde criterio; y de ellas, dos describen con hermosas palabras –aunque diferente perspectiva- las sensaciones que provoca una pérdida.

En Amores eternos, el amante abandonado se muestra comprensivo y extrae enseñanzas positivas: "Antes que la carcoma de la vida cotidiana / acabara durmiendo en nuestra cama / pagana y arbitraria como un lunes sin clase / se fue de madrugada, no quiso ser de nadie (…) Con ella descubrí que hay amores eternos / que duran lo que dura un corto invierno".

En Así estoy yo sin ti, Sabina retrata con precisión los sentimientos de quien todavía no ha podido asimilar la ausencia de la persona amada: "Extraño como un pato en el Manzanares, / torpe como un suicida sin vocación, / absurdo como un belga por soleares, / vacío como una isla sin Robinson (…) Así estoy yo sin ti / más triste que un torero / al otro lado del telón de acero".

En otras ocasiones, Sabina ha exaltado las ventajas de una relación clandestina y sin compromiso, como en Hotel, dulce hotel, en la que la pareja de amantes sólo se permiten encuentros furtivos: "La llama que me quema cada vez que te veo / me dice que es absurdo programar el deseo. / Al cabo de unos años estaríamos los dos / adultos y aburridos frente al televisor (…) Hotel, dulce hotel / hogar, triste hogar / estatuas de sal / habitación con vistas a tu piel".

La pasión como motor vital, el goce del momento sin hacer planes de futuro, es un tema recurrente en sus canciones. Tal vez en la que mejor define su postura al respecto sea Contigo: "Yo no quiero juntar para mañana / no me pidas llegar a fin de mes / yo no quiero comerme una manzana / dos veces por semana / sin ganas de comer (…) Y morirme contigo si te matas / y matarme contigo si te mueres / porque el amor cuando no muere mata / porque amores que matan nunca mueren".

Y si hemos de quedarnos con una declaración de amor en toda regla, nada mejor que estos versos de A ti que te lo haces: "A ti que has decidido no prestar atención / a frases del tipo ‘ese menda va a ser tu ruina’, / a ti que has detenido con un beso el reloj / a ti que me enfermas / a ti que eres mi envenenada medicina".


Un romántico por excelencia


La poesía hecha canción


El más popular cantautor

Disfruta de las agridulces sensaciones de Joaquín Sabina

AUDIO 19 días y 500 noches
AUDIO Dieguitos y Mafaldas
AUDIO A mis cuarenta y diez
AUDIO Noches de boda
AUDIO Nos sobran los motivos

Resolución mín. de 800x600 © Copyright 2001,Terra Networks, S.A.
Aviso e Información Legales, Política de Privacidad