![]() |
ESCLARECIDOS: Arponera de corazones Aunque surgidos en los febriles años de la movida madrileña, Esclarecidos poco tenían que ver con otros compañeros de generación. Grabaron un puñado de discos atemporales en los que figuran algunas de las más hermosas canciones de amor del pop español. En los agitados tiempos de la nueva ola madrileña, primeros años 80, surgió un grupo diferente a los demás; tanto por su estilo y sonido como por su actitud frente al negocio de la música. Desde un principio, Esclarecidos se caracterizó por mantener una postura casi vocacional, era un grupo de amigos que se reunían para hacer canciones y grabar discos, pero no aspiraban a vivir de la música ya que cada cual tenía su profesión al margen de ella. Y para publicar sus discos (y los de otros grupos amigos) fundaron su propia compañía discográfica, Grabaciones Accidentales (GASA), uno de los primeros sellos independientes que hubo en este país. En esas condiciones, grababan cuando les apetecía (más o menos cada dos años) y resultaba difícil verlos actuar en directo; lo de los conciertos, las giras promocionales o los bolos veraniegos no iba con su carácter. Esclarecidos permanecieron en activo dieciséis años (1981-1997) y publicaron nueve álbumes (incluyendo un recopilatorio y uno de remezclas), en los que se pueden encontrar algunas de las más hermosas canciones de amor del pop español. Canciones de amor inteligentes, sutiles y sensibles, pero nunca blandas ni ñoñas. En 1985 demostraron que se podía hacer una balada emocionante y delicada sin caer en frases hechas, lugares comunes ni los tópicos habituales: Arponera ha quedado como una de las joyas musicales de aquella década, con frases tan inspiradas como "yo quiero ser arponera / y pescar tus sentimientos". La voz de Cristina Lliso seducía y atrapaba, irremisiblemente caías en sus redes. En su siguiente álbum, Por amor al comercio, dejaron otros dos chispazos de su talento para componer este tipo de canciones; una era la que daba título al disco, y la otra se llamaba Un agujero en el cielo (de la que años más tarde grabaron una nueva versión de acentos soul y más sensual si cabe): "Nunca vuelvas a pensar que lo nuestro no tiene solución,/ porque vamos a excavar un agujero en el cielo. / Porque vamos a trepar tierra adentro, / vamos a luchar hasta caer muertos, / y al final en la habitación sólo se escuchará el eco de un jadeo". Posiblemente el secreto de la fascinación que producían (y producen todavía) las canciones de Esclarecidos radique en la perfecta compenetración existente entre la sugerente voz de Cristina Lliso y los textos que canta, escritos a su medida por su marido, Alfonso Pérez, letrista del grupo y batería en sus primeros tiempos. Son letras que hablan de sentimientos y relaciones personales con agudeza e ingenio, que retratan desencuentros, ausencias o pasiones fijándose en los pequeños detalles con una mirada que puede ser agridulce o esperanzada, onírica o lúcidamente realista. Tras un excelente cuarto disco, De espaldas a ti (1989), llegaría otro trabajo de refinada elegancia, Rojo (1991), que su guitarrista y productor Gonzalo Lasheras definió como "un disco para hacer el amor". Efectivamente, piezas como El tren azul, Noche de hiedra o No hay nada como tú son una perfecta banda sonora para entregarse al placer compartido. Pero algo parecido puede decirse de su siguiente grabación, Dragón negro (1994), otra colección de canciones tan intensas como seductoras. En Arriba y abajo, Cristina canta: "No sé muy bien qué es ser feliz ni me preocupa demasiado / pero cuando estuve cerca tú estabas a mi lado". Imposible no derretirse ante tal declaración. En La mala rosa se convierte en mujer fatal y nos estremece con un afilado poema de Javier Corcobado: "Para qué decir lo contrario si soy la mala rosa / la que incendia con fuego el sabor de los besos / que luego apaga con lluvia de dolor". Dos años después llegaría La fuerza de los débiles, un álbum de aristas más duras y perfiles más cortantes que los anteriores, con el que Esclarecidos se zambulleron en aguas electrónicas y mares de distorsión eléctrica sin perder su inconfundible identidad. Pero aún había hueco para pinceladas de confesiones íntimas y observaciones sobre el desgaste del paso del tiempo, como Estoy esperando a mi amor, que camina sobre el ritmo del tic-tac de un reloj: "Estoy esperando a mi amor / tristeza loca e inquieta / en el paraíso hay sorpresa / si es que hay paraíso / si es que sigues siendo mi amor / sigues siendo mi amor roto". El amor y el tiempo también están presentes en Un instante: "Déjame tenerte un instante / que escriba un libro en un segundo / o que mientras cierres los ojos / te diga mil veces te quiero". En 1997, Esclarecidos decidieron poner punto final a una trayectoria ejemplar, despidiéndose con un doble cd de remezclas electrónicas de las canciones de La fuerza de los débiles. Se tituló 5658, que fue exactamente el número de días transcurridos desde su primer concierto hasta el último. Actualmente, Cristina, Alfonso y el guitarrista y productor Suso Sáiz conforman Lliso, un proyecto de corte más experimental. Pero las canciones de Esclarecidos permanecerán siempre incrustadas en la memoria y en el corazón de miles de almas sensibles que crecieron con ellas. |
|
Resolución mín. de 800x600 © Copyright 2001,Terra Networks, S.A. Aviso e Información Legales, Política de Privacidad |