Así es el último disco de Diego Vasallo; música para escuchar con tranquilidad, sin prisas, dejando correr el reloj. Dejándose llevar por la belleza de unas canciones intemporales y ajenas a las modas, que hablan de sentimientos.
¿Por qué ese título?
Porque yo creo que en cierta manera todos los amores son un poco desafinados. Por un lado, creo que el amor perfecto no existe, y por otro no se presta mucho a escribir canciones sobre ello. El amor desafinado es más propicio para escribir canciones.
Te ha salido un disco bastante triste. ¿Por alguna razón especial?
No, ha salido así, no es algo premeditado ni cerebral; no sabría decir muy bien por qué. Es un disco para mí muy sincero, en el sentido de que éstas son las canciones que he tenido entre manos en los últimos dos años y no podría haber hecho un disco de otra manera. Creo que reflejan bastante bien un estado de ánimo.
Las canciones dan la sensación de que hay bastante implicación personal, ¿es así?
Sí, por lo menos en mi caso todas las canciones han tenido siempre algo o bastante de implicación personal, aunque no sean exactamente autobiográficas. No estoy contando una historia ni estoy contando mi vida, pero lo que cuentan lo estás viendo a través de tu estado anímico y de tu sensibilidad en el momento.
Y bueno, sí, se puede decir que cuando escribí estas canciones veía el exterior desde ese punto de vista.
En cuanto a sonido, es tu disco más acústico, más intimista; sin embargo, has contado como productor con Suso Sáiz, un tipo muy experimental y al que le gusta la electrónica…
Sí, eso es curioso porque hablando con Suso de esto, a él le gustan otras muchas cosas además de para lo que habitualmente se le llama. De hecho le gustan muchas cosas que también me gustan a mí, y los sonidos acústicos y naturales, grabados en directo, etc.
Así que hablando con él me di cuenta de que podía hacer cosas muy distintas a las que normalmente suele hacer en sus producciones; y creo que lo entendió perfectamente y su ayuda ha sido imprescindible para lograr la textura y el sonido que tiene el disco.
Como invitado aparece en una canción (Ascensores al cielo) Luis Eduardo Aute, alguien que en principio podría pensarse que está lejano de ti o de Duncan Dhu. ¿Cómo surgió esa colaboración?
A mí Aute me ha gustado desde hace muchísimo tiempo, en el fondo no lo veo tan alejado de mí. Incluso hemos tenido colaboradores comunes, músicos y productores.
Quizá desde el punto de vista de Duncan Dhu tenga poco que ver, pero yo lo siento muy cercano. La colaboración surgió a raíz del disco de homenaje a Aute, en el que Duncan Dhu hemos hecho una canción; luego él se ofreció para colaborar en mi disco, y se lo tengo que agradecer porque fue muy generoso por su parte.
También aparece Javier Álvarez, pero haciendo voces, más en segundo plano...
Lo de Javier fue totalmente diferente; yo ya le conocía, Suso había trabajado con él en varios discos y me propuso llamarle para hacer los coros. Además, Javier, aparte de ser un gran compositor, tiene una facilidad increíble y un talento muy grande a la hora de hacer voces y armonías, es algo que se le da realmente bien.
Hablé con él y le apetecía mucho, de hecho se implicó mucho en la grabación desde el principio y tuvo libertad absoluta a la hora de crear los coros; son obra suya y creo que le dan un carácter importante al disco.
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