Si te gusta ir por libre aquí no encontrarás tu lugar. Todos los que se pasean por Laza sufren las bromas típicas de esta fiesta. Prepárate para llenarte de harina hasta las orejas y para llevarte algún recuerdo animal a casa. Alguna hormiga siempre puede colarse. El domingo comienza la fiesta en serio. A la salida de misa los peliqueiros saludan al pueblo. Este día y el martes serán los únicos en los que podrás verlos por las calles. ¿Qué quienes son? Son las máscaras típicas de aquí. Se les llama así porque llevan pelica: una piel de perro o de oveja que le cuelga como si fuese una melena. En la cara: el cigarrón, la genuina careta de esta vestimenta. Los peliqueiros van echando harina y hormigas a todo aquel que se cruza en su camino. En la mano cargan con la fusta o zamarra para abrirse camino entre la gente. Es símbolo de autoridad y también sirve para saludar o pegar. Todo este ritual, según la tradición, sirve para parodiar a los recaudadores de impuestos del valle de Monterrei. Los Condes de este valle, en el que están situados Laza y Verín, mandaban a sus cobradores al pueblo y les exigían fuertes tributos. Los peliqueiros y la morena Sus reglas son muy estrictas. Un buen peliqueiro no debe hablar, debe caminar a saltos pequeños y bailar constantemente. A cambio el público no podrá tocarlos. Sí puedes insultarlos o alterarlos pero nunca debes tocarlo. ¡Recuerda que llevan látigo! A la estrena de los peliqueiros el domingo le sucederán el lunes la farrapada y xitanada del burro. La farrapada es una batalla entre l@s vecin@s con trapos untados de barro y la xitanada una cabalgata de burros de la zona. Por la tarde bajará la morena de Cimadevilla. La morena es un personaje muy importante en el entroido de Laza. Se trata de una vaca hecha con cabeza de madera y cuernos de vaca guiada por unos hombres tapados con un trapo. Según cuentan los lugareños la morena era una becerra muy popular que embestía a las mujeres y a l@s niñ@s. Cuando el animal murió elaboraron con sus cuernos este monigote. Siempre sale en procesión del mismo barrio: Cimadevilla, y siempre va acompañada de las hormigas y el burro. El martes se lee el testamento do burro. Aprovechando la supuesta muerte del animal se realiza una composición por cuartetos en la que se critican los hechos más importantes ocurridos a lo largo del año. La lectura del testamento no es algo exclusivo de Laza. En otros lugares de la provincia también se leen estas coplas. Es la excusa ideal para que el pueblo, liberado de presiones de todo tipo, critique aquello con lo que no está conforme con total impunidad.
Vínculo Media – Flor Tilve

|