El vídeo digital supone un mercado en expansión y los estándares creados hace cinco años se están popularizando ahora. En la mayoría de los casos estos estándares se han basado en las necesidades de aplicaciones específicas. Sin embargo, existen tres normas muy importantes en la actualidad y que debemos tener en cuenta, son: JPEG, MPEG y H.261.
JPEG
Es un estándar ISO aprobado en 1992 para la compresión de imágenes fijas con y sin pérdida de información.
Inicialmente, el estándar se desarrolló para facilitar la transmisión y el almacenamiento de archivos de imágenes estáticas. Una imagen de alta resolución y de alta calidad fácilmente puede necesitar 75 MB o más de espacio en disco. En la actualidad, las industrias de la impresión, diseño gráfico, publicidad, etc., son las que más utilizan este estándar.

La aplicación directa de JPEG al vídeo digital es M-JPEG. Con M-JPEG cada fotograma se codifica individualmente con JPEG. Las ventajas de utilización de M-JPEG son obvias. Por un lado puede aprovechar la gran cantidad de circuitos codificadores y decodificadores creados para JPEG.
Por otro lado, al codificarse individualmente cada fotograma, el acceso aleatorio a cada uno de ellos resultas sumamente sencillo.
El principal inconveniente de M-JPEG es que no está estandarizado por ISO. Por tanto, cada fabricante codifica el vídeo en base a distintos parámetros, creándose formatos de archivos M-JPEG incompatibles. En este caso es conveniente adquirir productos M-JPEG de un mismo fabricante para evitar dichas incompatibilidades. Otro de los grandes inconvenientes de M-JPEG es que no utiliza la redundancia existente entre fotogramas para conseguir mayores ratios de compresión, al contrario que MPEG. La principal aplicación de M-JPEG es la edición no lineal de vídeo, con acceso aleatorio a los fotogramas y de bajo coste.
MPEG
Tanto MPEG-1 como MPEG-2 son estándares aprobados por ISO (también está en fase de estudio MPEG-4). Las principales ventajas de este sistema son:
* Orientado a la compresión de vídeo (incluyendo el audio), no como M-JPEG.
* La compresión se basa en predicciones matemáticas complejas que dependen de la variación de las imágenes en el tiempo.
* La codificación admite bit-rates de 4 a 100 Mbps.

MPEG-1 fue diseñado para la transmisión de vídeo con ratios de 1,5 Mbps, la velocidad nominal de CD-ROMs de velocidad simple y de líneas T1.
MPEG-2, en cambio, se diseñó para soportar aplicaciones de televisión con varios formatos, incluyendo la televisión de alta definición (HDTV). Aunque MPEG-2 es una norma reciente, ha sido aceptada rápidamente por las industrias de la televisión por cable y vía satélite.
Los ratios de compresión conseguidos con MPEG hacen de esta norma el estándar ideal para la transmisión de vídeo digital. En cambio, para la edición sigue siendo más adecuado M-JPEG. La solución más adecuada es utilizar M-JPEG en la edición y MPEG en la transmisión.
H.261
H.261 es la recomendación de ITU (Unión Internacional de Telecomunicaciones, antes CCITT) para la compresión de vídeo en sistemas de videoconferencia, siguiendo el estándar internacional H.320.

Esta norma permite la utilización de anchos de banda múltiplos de 56 Kbps o 64 Kbps. H.261 tan sólo acepta dos tamaños de pantalla (CIF y QCIF) y métodos de codificación adecuados para la videoconferencia.
Adi Merzbach Bonet
Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones
TI Magazine
http://www.rotativo.com/timagazine