La decisión de grandes compañías de utilizar el sistema operativo de Torvalds se debe principalmente a su gratuidad -lo que permite modificar la red de computadores de una compañía sin tener que aumentar el número de programas con licencia- y a la estabilidad del sistema. Los analistas del sector ya no dudan que Linux ha dejado de ser el producto alternativo sólo apto para fanáticos de la informática para convertirse en una seria alternativa a los sistemas ofrecidos por Microsoft o Unix.
AMD, IBM y Shell trabajan con Linux
En enero el fabricante de chips AMD anunció la entrega a la Universidad de Delawere de un superordenador con 128 procesadores Athlon de 1 GigaHerzios cada uno y dotado con el sistema operativo Linux.
Por su parte, IBM está construyendo el mayor supercomputador Linux para el Centro Nacional de Aplicaciones de Supercomputación (NCSA) dotado con más de 600 servidores de la Serie X de IBM. Y la empresa de programación VMware está colaborando con la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadounidense -la más poderosa organización de espionaje del mundo- para construir con Linux un ordenador que sea prácticamente resistente a cualquier pirata informático.
El pasado mes de diciembre, la compañía petrolera Shell anunció que utilizaría un supercomputador dotado con el sistema operativo Linux para ejecutar aplicaciones sísmicas y geofísicas en sus operaciones de búsqueda de gas y petróleo. El ordenador, compuesto por 1.204 servidores de la Serie-X de IBM, analizará la información proporcionada por estudios de exploración.
En el mismo mes, el operador de telecomunicaciones sueco Telia anunció que había elegido Linux para operar el ordenador central que da servicio a sus suscriptores de internet, reemplazando los servidores de la compañía Sun Microsystems, uno de los principales nombres del sector.
El código abierto cotiza al alza
La confianza de grandes empresas mundiales en Linux -cuyo código no tiene derechos de propiedad lo que permite a programadores de todo el mundo escribir nuevas aplicaciones sin tener que pagar derechos de autor o solicitar permisos- se ha acrecentado con el reciente lanzamiento de la última versión del sistema, la 2.4.0. Siguiendo la filosofía de Torvalds -que ha dejado de ser un adolescente absorbido en código máquina y ahora es uno de los ejecutivos de la compañía de procesadores Transmeta-, Linux 2.4.0. fue anunciado de forma discreta, a través de un correo electrónico enviado a los usuarios.
La nueva versión de Linux está preparada para funcionar con los futuros procesadores de AMD, Transmeta e Intel, con arquitectura de 64 bits como el chip Itanium que proyecta el líder del sector, a la vez que permite multiprocesos simétricos, ordenadores dotados con hasta 32 procesadores.
Quizás una de los datos más increíbles del éxito de Linux es que empresas como IBM, Shell o Toshiba estén poniendo su confianza y miles de millones de dólares en las manos de un sistema operativo desarrollado con la colaboración voluntaria y gratuita de miles de programadores de todo el mundo.
Terra / EFE