VESTUARIOS
Pellegrini: "Tenemos que mejorar el fútbol que hacemos. En el Santiago Bernabéu hemos tenido marcadores más amplios jugando peor que hoy. No tuvimos momentos tan buenos como en otros partidos ni tan malos como en otros. No creo que la diferencia entre el Racing y nosotros hoy haya sido solo de un gol. El Racing no llegó ni una vez. No jugamos ni bien ni mal".
Portugal: "El partido me ha servido para ver como estaban los hombres que han jugado. Hemos estado un poco timoratos al principio. Y después han cogido el aire que a mí me gusta. Con las líneas más juntas. La aportación de Canales ha oxigenado a Luis García. Los dos lo han hecho bastante bien".
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El parón competitivo propiciado por el reclamo de las selecciones internacionales pasó por alto la eliminación copera del Real Madrid ante el Alcorcón. En el reencuentro con su afición el recuerdo del fracaso llegó frío.
Más sonora fue, tal vez, la nueva ausencia del once titular del capitán, Raúl González. Ha dejado de ser noticia su presencia entre los suplentes. Pero no la confirmación de que su estatus en el campo ya no sea relevante. Si un partido parecía propicio para la presencia del 'siete' en el césped, éste era el del Rácing. En el Santiago Bernabéu, con tres puntos previstos en las cuentas y después de haber quedado desplazado del once inicial en los últimos encuentros.
En la rotación, Manuel Pellegrini sí contó con otros 'olvidados'.
Esteban Granero, Ezequiel Garay o Royston Drenthe. En parte, forzado por las bajas. La de Sergio Ramos, sancionado, o la de Raúl Albiol, 'tocado' tras el encuentro con la selección española.
Por vez primera restó músculo a su centro del campo el preparador chileno. Ni Lass, ni Mamadou Diarra. Ni Fernando Gago. Sólo Xabi Alonso.
El Racing, acuciado por la sombra de los puestos de descenso, no comenzó incómodo en la nueva era abierta con Miguel Angel Portugal en el banquillo. Cinco meses atrás pertenecía aún a la secretaría técnica del Real Madrid. Ahora, afronta su segunda aventura en el banquillo cántabro. Subido con el tren en marcha para sustituir a Juan Carlos Mandiá.
De hecho, fue Luis García el que a los diez minutos lanzó un aviso con un disparo por encima de Iker Casillas. Los cartuchos de fogueo los empleó el Madrid en otro tiro de Esteban Granero, fuera y de Xabi Alonso, más serio, repelido por el palo derecho de la meta de Toño.
El portero del Racing se empleó mucho más en un lanzamiento del brasileño Kaká desde el vértice del área. En parábola. Lleno de intención. Con magia y pinta de gol. Despejado a córner.
Una devolución del larguero a un envío de Alvaro Arbeloa, muy activo y más cómodo en la derecha, evidenció que el Real Madrid apretaba el acelerador. Tanto, que pasados los veinte minutos Gonzalo Higuaín terminó con la resistencia de Toño cuando remachó en el área un centro de cabeza de Garay.
Ocasión para sentenciar
El Madrid pudo sentenciar. Pero se dio un respiro. El burundés Mohammed Tchité abusó del balón y desperdició una acción individual.
También Luis García lanzó alto una buena opción en pleno letargo blanco que se alargó hasta el intermedio.
Un fuera de juego evitó el segundo tanto del Real Madrid. Y la tranquilidad. Del cuadro blanco y de Karim Benzema, que culminó de tacón una buena jugada y un centro de Granero.
Portugal buscó alternativas y aire fresco con la entrada, al tiempo, del brasileño Henrique Adriano y del joven Sergio Canales.
Aprovechó Pellegrini entonces para sacar al campo a Raúl, con media hora por delante, en lugar del francés Benzema.
Higuaín tuvo el segundo en sus botas en pleno correcalles.
Drenthe ejecutó un esprint impensable para arrebatar el balón a la zaga cántabra. Dejó solo al atacante argentino. Remató sin oposición pero Toño evitó el tanto.
El único tiro entre los tres palos de los visitantes resultó un gol anulado. El joven Canales, que dio otro aire al equipo, batió a Casillas. Pero el árbitro no lo concedió por fuera de juego de un compañero.
Para entonces el Real Madrid ya llevaba tiempo jugando con riesgo. Desordenado y sin llegada. Donde sólo sobresalía el espíritu de Drenthe y la autoridad de Pepe.
En plenas dudas, el Racing careció de convicción. Cuando creyó en el premio era tarde. Nunca inquietó a Casillas. Y aún así, llenó de incertidumbre a la grada en el último tramo.
Terra Deportes - EFE

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