En el vestuario del club madrileño cohabitan dos jugadores argentinos, el alero Matías Sandes y el pívot Leo Mainoldi, con uno uruguayo, el también pívot Esteban Batista, por lo que desde el pasado sábado, cuando se conoció la trascendencia del partido en el Estadio Centenario de Montevideo, no cesan los retos en clave de humor y las bromas entre los tres protagonistas antes citados.
Así, Leonardo Andrés Mainoldi (Cañada de Gómez, Santa Fe, Argentina, 1985), aunque no las tiene todas consigo al respecto del desenlace final.
'El partido lo veo chivísimo (dificilísimo) porque jugamos en Uruguay y porqué Argentina no tiene juego. Habrá que esperar, y rezar', asegura Maidoldi, que participa divertido en el juego de bravatas creado para la ocasión.
'Con Mati (Sandes) lo cargamos a Esteban (Batista) y él a nosotros, siempre lo mismo: van a quedar afuera del Mundial, como mucho jugarán el repechage (respesca). Lo cierto es que por ahí nos juntaremos a verlo y entonces si puede haber más que palabras (risas)', anticipó.
Mainoldi, como casi todos lo jóvenes argentinos lo intentó con el fútbol, aunque reconoce que su experiencia no fue demasiado bien y que su antagonista hasta mañana es el único de los tres que triunfó en el deporte rey.
'El más futbolero es Esteban, a él le gusta jugar y jugó. Yo me limito a seguir el fútbol argentino y a mi equipo, Newell's Old Boys de Rosario. De chico fui a una práctica (entrenamiento) y el técnico no me puso por malo; ahí se acabó el fútbol para mí', concluyó.
Esteban Damián Batista Hernández (Montevideo, Uruguay, 1983), mejor jugador de la primera jornada de la Liga ACB y que cumple con el rol de gran estrella del Fuenlabrada, tiene un pasado futbolístico cuanto menos notable: 'Estuve hasta los 15 años en la cantera de Nacional de Montevideo, era portero y me echaron por malo, así de claro. Me hicieron un favor'.
Batista coincidió con Mainoldi es la dificultad del partido, -'será jodidísimo'-, y se muestra práctico ante lo que pueda suceder: 'Me sirve un gol en el último minuto con cero a cero en el marcador y Uruguay jugando mal'.
El charrúa reconoce sonriendo que en los últimos días la tensión se palpa en su relación con los argentinos: 'Se cortaron las relaciones diplomáticas, algunos llorarán esta noche y pagarán una apuesta que seguro surgirá. Estaría más tranquilo si en el campo estuvieran mis dos ídolos de chico, Enzo Francescoli y Rubén Sosa, pero con Diego Forlán podría bastar'.
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