Marichalar zarpó de la isla de Ishigaki, en el extremo sur japonés, con el objetivo remontar el archipiélago de Okinawa hasta llegar al puerto de Kagoshima, donde hace cinco siglos desembarcó San Francisco Javier.
El deportista navarro sigue los pasos del misionero jesuita con motivo de la conmemoración del quinto centenario de su nacimiento.
Bajo una fuerte lluvia, bastante viento y después de haber trabajado toda la noche para cerrar una vía de agua en el casco de su Bombardier RXP, Marichalar se adentró en el mar. "Voy a sufrir, pero eso es lo bonito en la mar", declaró poco antes de salir, en alusión a las malas condiciones de su partida.
Su llegada a tierras niponas, procedente de Taiwán, se ha visto acompañada de multitud de contratiempos en su embarcación. Un problema en el turbocompresor de su moto náutica le mantuvo en Ishigaki desde el pasado sábado, dado que para su reparación necesitaba un pieza que tardó en llegar.
Problemas mecánicos y físicos
También tuvo que reparar a su llegada una fisura en el casco de proa y la víspera, antes de zarpar, cuando parecía que estaba resuelta, descubrió una vía de agua. Arrastra también una herida en el pie izquierdo que se le infectó y piensa que cuando se vuelva a meter en el agua se le volverá a abrir.
Marichalar se mostró sorprendido por los exhaustivos exámenes a los que fue sometido por la guardia costera japonesa. "Tuve que negociar durante cuatro o cinco días hasta que me dieron el visto bueno para navegar, porque no se habían encontrado con un caso así en su historia", afirmó el deportista.
"Tienen cierto miedo a que me pueda pasar algo, pero yo la les he eximido de toda responsabilidad", agregó, al tiempo que reconocía lo peligroso que es navegar en solitario durante 8 ó 10 horas en mar abierto, sin avistar el litoral.
"Si sufres una lipotimia o un desmayo estás jodido", manifestó, y añadió que suele tratar de navegar en zonas cercanas a la costa con cobertura para teléfono. Su calendario de etapas ha variado debido a su larga estancia en Ishigaki. Ahora se ha fijado llegar a Kagoshima el 5 de junio y a Tokio, el final de su periplo, el 19.
Durante su permanencia en la pequeña isla del archipiélago de Okinawa, Marichalar afirmó que había dado cinco conferencias sobre el legado de San Francisco Javier en un colegio y en el club de marineros de Ishigaki.
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