En el primer día de su singladura Marichalar se desplazó desde Hong Kong hasta Macao en un tiempo de una hora y veinte minutos, 20 minutos más de lo previsto.
'La mala mar me ha retrasado el tiempo que tenía previsto para la llegada', explicó.
Al llegar a Macao, Marichalar desplegó la bandera de la ex colonia portuguesa, así como las de España y Portugal.
'Ha sido emocionante navegar por primera vez en Asia', afirmó a EFE.
El aventurero-navegante fue recibido en el 'Muelle de los Pescadores', una suerte de complejo temático que contiene réplicas de edificios famosos de todo el mundo, por el cónsul general de Portugal, Pedro Moitinho de Almeida y por el obispo de Macao, José Lai.
Tras recibir la visita rutinaria de oficiales del departamento de inmigración de Macao, Marichalar procedió a presentar su expedición, con la que quiere conmemorar la vida del santo, antepasado directo suyo y 'uno de los exploradores que primero entendió la idea de globalización', según sus palabras.
La etapa de hoy sirvió para probar el estado de la embarcación, una Bombardier de tres metros de eslora con la que ya atravesó el Mediterráneo hace unos meses y con la que rodeó Sri Lanka, en enero, para recaudar en favor de las víctimas del 'tsunami' de diciembre del 2004.
Según dijo a EFE desde el agua, la puesta a punto fue 'un éxito'.
Como viaje preparatorio, Marichalar se desplazó ayer hasta la isla china de Sancián, donde murió el legendario misionero navarro en 1552.
Allí pudo rezar en la primera iglesia donde fue enterrado el jesuita, antes de entregar una piedra del monasterio de Javier al alcalde de la isla y participar en el acto de hermanamiento de Sancián y Formentera.
Mañana, el navegante regresará a Hong Kong para explicar en sociedad, una vez más, los motivos de su viaje.
Entre otros, el de distribuir por varias partes del Lejano Oriente otras tres piedras que le fueron entregadas antes de su salida de España por el prior de Javier.
En principio, estaba previsto que la travesía le llevase por Shanghai, Kagoshima, Hirado y Yamaguchi hasta Tokio, pero dadas las dificultades burocráticas, está pensando en lanzarse a mar abierta, y marchar desde Hong Kong hasta Taiwán en un viaje de 1.000 millas por aguas internacionales, para luego entrar en Japón.
Cada día, el navegante viajará durante 12 horas de pie sobre la moto, lo que debería permitirle concluir su viaje en un plazo de 40 días, más o menos a mediados de junio.
A pesar de sus hazañas pasadas, y de haber logrado nueve récords del mundo de navegación en los últimos 23 años, Marichalar lamenta que ni las empresas españolas ni sus instituciones públicas le han ayudado en su viaje.
|