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Heliesqui:
Dioses
por un día
El heliesquí
es la más elitista de las modalidades del esqui. No por ello significa
que deba ser la más cara. El ingenio mecánico nos eleva al olimpo
de los privilegiados desde donde podemos observar la vasta superficie
que va a ser nuestra. Debemos gozar de un nivel de esquí medio,
como mínimo, para afrontar sin complejos palas de nieve sin pisar.
A veces buena nieve, otras cemento armado. Todo depende de la
suerte o de nuestra picardía al consultar el parte metereológico.
Pastelillos
de nata
¡Qué
lujo! bajo nuestra atenta mirada, que intenta inmortalizar el
momento, se extiende un inconmensurable escaparate de pastelillos
de nata en forma de montañas nevadas. O quizá sea al revés. La
cuestión es que el "mix" caótico motivado por el estruendo del
motor, el zumbido de las aspas y el paisaje postalero aumenta
el ansia que nos corroe por dentro para poseerlas a todas, las
montañas, sin excepción.
La bandeja de dulces espera ansiosa que los colegiales, en el
día de fin de curso, la arrasen por completo. Es lo que nosotros
vamos a hacer, aunque arrasar no sea el verbo indicado. Sencillamente,
nos deslizaremos por tubos, palas y cornisas por donde sólo pasan
rebecos y algún esquiador de montaña. Previamente habremos tenido
la posibilidad de escoger la bajada a realizar de un número casi
infinito, sólo señalando con el dedo caprichoso. Como en la pastelería
de toda la vida pero en versión "fitness", aunque sin Eva Nasarre.
Manual
de instrucciones
Lo primero que debemos hacer antes de una dura jornada de heliesquí
es zamparnos el mejor desayuno en años. Cuando estemos sometidos
a los elementos y bajo la presión de querer subir el primero al
aparato no podremos saborear ese bocata de chorizo que nos trajimos
de casa. Dependiendo de la capacidad del ingenio deberán ponerse
los esquís por grupos y alineados de tal manera que pueda hacerse
un paquete de esquís y palos para que en el momento de aterrizar
estos sean cargados rápidamente. El material viaja en un cesto
situado al lado de uno de los patines. Subir a un helicóptero
con botas no es tarea fácil, pero tampoco imposible, cuidado con
los resbalones. Si el aparato es pequeño la persona que va al
lado del piloto debe tener cuidado de no darle ningún golpe al
montón de botones y palancas que pueblan el salpicadero. Recordemos
que las botas de esquiar son el último vestigio de armadura medieval
que se conserva en nuestros días.
Una vez en la cima, debemos salir prestos y con la cabeza agachada.
Las irregularidades del terreno en las inmediaciones del helicóptero
pueden colocarnos a una altura peligrosa, por lo que lo más aconsejable
es permanecer agazapados hasta que este despegue.
Para empezar el descenso deberemos esperar a reunirnos todo el
grupo en la cima y a que los guías nos distribuyan. El helicóptero
va a hacer tantas subidas como sean necesarias hasta que la totalidad
de los paganos lleguen a la cumbre. Generalmente, uno de los esquiadores
de más nivel es encargado por el guía para que cierre el grupo
y le avise si alguien tiene problemas. Y de ahí al cielo.
Los esquís ideales
Ante la duda... lo más sensato es aferrarse a unas tablas todo
terreno. Gracias a Dios, y a las ganas de vender, las marcas han
lanzado al mercado los esquís de freeride, es decir, de fuera
pista. Las condiciones de la nieve cuando dejamos las pistas sólo
dependen de la meteorología. Eso significa que dos bajadas por
un mismo sitio nunca son iguales. Cambia la calidad, la cantidad
y la temperatura de la nieve. Por lo que una pala que nos ruborizó
de gusto puede castigarnos al día siguiente con una nieve inextricable.
Los esquís de freeride son unos carving con un patín lo suficientemente
ancho para evitar que nos hundamos en nieves profundas. Estas
tablas funcionan también en pista fresada o nieves heladas, por
lo que son aconsejables a todo aquel que le guste la variedad.
Sin duda.
Heliesquí
en la península
Cuando se habla del heliesquí siempre vienen a la mente las imágenes
imposibles de las Rocosas yankis. Sin embargo, no hace falta irse
tan lejos para probarlo. Es posible hacerlo en diversos centros
repartidos por los Pirineos. Los precios oscilan entre las 10.500
y la 18.000 dependiendo del número de personas que formen el grupo
que va a realizar la excursión. El precio también incluye a los
guías, que van a ser fundamentales ante cualquier imprevisto,
y los ARVA (los aparatos de localización de víctimas de aludes).
Hay centros que venden bajadas y otros metros de desnivel.
Heliswiss Ibérica
El helipuerto está radicado en Baqueira Beret. Empezaron su actividad
en este ámbito a principios de los 90. Organizan viajes para grupos
de tres, de siete y de 11 personas. Todos los grupos van acompañados
de un guía y a los expedicionarios se les equipa con un ARVA.
Dan el pistoletazo de salida al heliesquí en diciembre y dan por
finalizada esta actividad "cuando la falta de nieve imposibilita
los descenso", según una de las responsables de la empresa. Ponen
a disposición de los clientes toda el área de la Val d'Aran: Colomers,
Saboredo, Barradors, Bassibé, Montarto, Mulleres (al lado del
Aneto) y el Biciberri, de 3.000 metros. Hasta la temporada pasada
vendían picos, pero este años Heliswiss vende metros de desnivel.
Para los grupos de tres el precio por persona es de 18.000 pesetas
los 1.000 metros de desnivel. Éstos pueden repartirse entre varias
bajadas. Para los grupos de siete y 11 el precio por persona de
los 1.000 metros de desnivel es de 12.000 pesetas. Cada 1.000
metros más de desnivel que se quieran contratar van a costar 9.500
pesetas por persona para los grupos de tres y 8.500 a cada uno
de los componentes de los grupos de siete u 11 personas. Dirección:
Helipuerto de Baqueira Beret (al lado del hotel Montarto) Teléfono:
973/64 57 97. Debemos mantenernos agachados hasta que el helicóptero
despegue.
Yeti Emotions
Esta empresa, dedicada a los deportes de aventura desde hace una
década, se ha embarcado en el heliesquí esta temporada. Desde
hace dos años venían haciendo pruebas por el Pallars Sobirà en
busca de los mejores descensos.Tienen su base en Llavorsí, cerca
de Sort, y equipan a cada esquiador con un ARVA. Las bajadas que
ofrecen se desarrollan por la zona de Certascans y Ventolau. Están
pendientes que les concedan los permisos que tienen tramitados
para poder acceder al Aneto y así alargar la temporada de heliesquí
hasta junio. El precio por persona para los grupos de entre cuatro
y seis personas es de 15.350. Los de siete a nueve pagan 13.150
y los de 10 a 12 esquiadores 10.500 pesetas. El precio es por
bajada. Cada seis personas se asigna un guía que va equipado con
sondas, pala y demás útiles para imprevistos. Dirección: Borda
de l'Alfons, s/n 25595 Llavorsí Teléfono: 973/62 22 01 Teresa
o Estela.
Ordino Arcalís
En esta estación andorrana también es posible practicar el heliesquí,
aunque sólo los domingos. Los picos que acostumbran a ofrecer
a sus clientes son el Font Blanca (2.875 metros) y el Pic de la
Serrera. El precio es único, 12.000 pesetas, independientemente
del número de personas que formen el grupo. Aunque el máximo es
de 15 esquiadores. Este precio incluye dos bajadas y la recogida
por un autocar, que nos devolverá a la estación, al final del
segundo descenso. Ordino Arcalís y Pas de la Casa Grau Roig ofrecen
otro servicio aéreo diferente. se trata del helitransfer que realizan
cada jueves. Gracias a esta iniciativa los esquiadores de una
y otra estación pueden variar de pistas sin tener que comprar
otro forfait. El transporte se hace mediante helicóptero por lo
que al atractivo del cambio se añade el del paisaje andorrano
desde el aire. Lo que sí deben pagar los que opten por el helitransfer
es el viaje aéreo: 7.000 pesetas por persona ida y vuelta. Dirección:
Ctra. General, s/n Ordino Arcalís-Escola d'Esquí (Andorra) Teléfono:
07 376 84 90 39
El
Puigmal y la Vall de Núria
La jornada de heliesquí que aparece en este reportaje la realizamos
en el Puigmal (2.913 metros). Se trata de una montaña francesa
que bordea la frontera española. Aprovechamos el único día de
la temporada que el heliesquí está presente en este pico. De hecho,
existen excursiones de heliesquí esporádicas por los Pirineos,
pero los centros permanentes están radicados en el Pirineo Catalán.
Hasta la temporada pasada había un centro en Sierra Nevada. No
deja de ser curioso que llevásemos a cabo esta actividad harto
espectacular al lado de un remanso de paz como es la Vall de Núria.
Se trata de la estación de la península que más se acerca al concepto
alpino suizo. Para acceder a sus instalaciones es preceptivo coger
el tren cremallera en Ribes de Freser, por tanto, no hay ni un
coche. Vall de Núria está situada a 1.900 metros, donde se encuentra
la base de la estación, el Santuario convertido en hotel y el
cremallera. El dominio esquiable es de 7 kilómetros y hay 10 pistas
balizadas. Cabe destacar la zona de debutantes al lado del Santuario
y la Pala Bèstia, una pista roja de 288 metros de desnivel. Además,
cuenta con innumerables itinerarios de esquí de montaña hacia
picos como el Noufonts (2.861), Noucreus (2.799) o el mismo Puigmal.
Vall
de Núria se publicita con un "llena tus sentidos". En todo caso
lo que sí colmamos en este paraje son los pulmones, de aire puro.
Es indicado para los que esquían habitualmente en lugares con
colas dignas de una final de Copa. Desintoxica de agobios y otras
enfermedades patéticamente modernas. Cuatro días en el hotel-santuario
con la familia pueden darnos la sensación que la utopía esbozada
en "La casa de la pradera" es posible.
Pero atención, el Santuario está equipado para convenciones de
empresa, seminarios de estudio, etc. Sí nos van las actividades,
el centro organiza esquiadas nocturnas, raids de aventura, aulas
de naturaleza para los más pequeños, paseos con raquetas de nieve,
entre otras muchas. Más información: 972/73 20 20 (precios aproximados
año 1998)
Texto:
Toti Rosselló / Fotos: Daniel Julián
Esta
información es propiedad de la revista todosport
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