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Año 1958. Los Estados Unidos luchan codo a codo con la Unión Soviética en la carrera espacial. Por ello el gobierno norteamericano está entrenando a cuatro hombres para que sean el primer equipo de astronautas que será enviado al espacio. El Equipo Daedalus está formado por Frank Corvin, Hawk Hawkins, Jerry O' Neill y Tank Sullivan, y son los jóvenes más brillantes, valientes y preparados para llevar a cabo tal misión. Pero cuando creen que todo ya está hecho, la NASA, una agencia espacial recientemente creada, se hace cargo de la misión, y decide mandar al espacio a un chimpancé. Con ello se esfuman todos los sueños de estos cuatro jóvenes que estaban dispuestos a conquistar la gloria.
Han pasado cuarenta años. Y esos jóvenes se han transformado en tiernos y cachondos abueletes. Frank Corvin es ahora un ingeniero jubilado que vive tranquilamente junto a su esposa. Pero un buen día el satélite ruso Ikon ha sufrido una importante avería, y las autoridades rusas insisten en que tal avería causará un bloqueo total de las comunicaciones de su país. Uno de los jerifaltes de la NASA, Bob Gerson, el hombre que impidió al equipo Daedalus viajar al espacio, busca una rápida solución al problema, ya que sólo tiene siete semanas antes de que el satélite entre en la atmósfera de la Tierra. Y ya que el Ikon tiene el mismo sistema de teledirección que el antiguo satélite norteamericano Skylab, el diseñador del Skylab es el único que puede arreglar el Ikon. Y resulta que ese hombre es el mismísimo Frank Corvin, el único ser vivo que puede hacer el trabajo. Por eso Gerson se ve obligado, muy a su pesar a pedir ayuda a Corvin. El ingeniero ve aquí su segunda oportunidad -y última- para viajar al espacio, pero éste acepta sólo con la condición de que con él viajen los otros tres miembros del viejo equipo Daedalus, pero los años pasan y ya no son los mismos que eran.
Hawk, que enviudó hace unos años, ahora se dedica a realizar paseos en avión a los turistas, en los que continua haciendo múltiples piruetas. Jerry O'Neill es supervisor y diseñador de montañas rusas, y continua siendo tan mujeriego como antes. Y Tank Sullivan abandonó el Ejército para hacerse predicador baptista. Pero ninguno de los tres duda ni un solo momento en unirse a la misión. Tanto Gerson como el director de vuelo de la NASA, Eugene Davis, aceptan a regañadientes la inclusión de los cuatro venerables ancianos. Pero a pesar de lo que pueda parecer, el equipo supera todas las pruebas habidas y por haber, no sin someterse a un gran esfuerzo durante tan breve adiestramiento. Junto a los jóvenes Ethan Glance y Roger Hines, los cuatro jinetes viajarán al espacio haciendo realidad su sueño, aunque sea cuarenta años más tarde. Pero lo que en un principio era un simple arreglo, se transforma en algo mucho más importante: nada más y nada menos que salvar la Tierra.
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