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Guía de Dietética y Nutrición






Bases nutricionales para un correcto adelgazamiento
Conocer si realmente existe un sobrepeso u obesidad deber ser la primera premisa antes de comenzar cualquier plan de adelgazamiento. Actualmente, el método más simple y aceptado es el cálculo del índice de masa corporal (IMC) o Quetelet, que se obtiene al dividir el peso (kg) por el cuadrado de la talla (m).

Reservas de grasa excesivas
En términos generales y para un adulto sano, un IMC entre 20 y 25 es el adecuado, entre 25 y 30 indica sobrepeso, y no necesariamente obesidad, ya que podría deberse a un incremento de la musculación como en el caso de los deportistas. Solamente cifras por encima de 30 permiten hablar de obesidad y por lo tanto, aconsejan el corregir esta alteración. Sin embargo en los últimos tiempos ha aumentado la preocupación por los índices inferiores a 20, es decir, por la delgadez ya que si éstos se aproximan a 15 o por debajo deben alarmar ante la posibilidad de anorexia nerviosa que como es sabido es la patología moderna en máxima expansión después del SIDA.

El sobrepeso es un estado en el cual las reservas de energía, principalmente en forma de grasa, son excesivas. El organismo humano no es una excepción a las leyes universales de la energética y esta situación sólo puede producirse cuando la cantidad de energía ingresada con la dieta es mayor que la gastada como actividad física, tasa metabólica basal o acción termogénica de los alimentos, principalmente. Por tanto, y volviendo a la idea ya subrayada en la introducción de este capítulo, la situación de sobrepeso u obesidad no puede corregirse a menos que el balance se invierta, logrando que el gasto energético del individuo sea mayor que el ingreso.

Características de una buena dieta para perder peso

  • Que proporcione menos energía que la necesaria para mantener el peso corporal.
  • Que suministre las proporciones adecuadas de todos los nutrientes.
  • Que sea aceptable (asequible y palatable).
  • Como señala Garrox (1994), si no se cumple el primer requisito, no se podrá reducir peso; si no se cumpliese el segundo de ellos, el resultado a largo plazo sería una malnutrición y, en caso de incumplirse el tercero, no se va a seguir la dieta.

    Bases para el diseño de una dieta de adelgazamiento correcta

  • Conocer la dieta habitual del individuo para poder establecer el déficit calórico según la ingesta previa de energía.
  • Conocer los hábitos alimentarios. Es importante la información sobre el status económico y familiar, el modelo usual de comidas y las preferencias y aversiones para poder hacer una elección específica de los alimentos ya que, cuando más variada y parecida a la habitual del individuo sea la dieta, mejor será aceptada.
  • Orientar sobre el valor nutritivo de los alimentos.
  • Apoyo psicológico.
  • Distribuir la ingesta diaria en varias veces. La distribución fragmentada en varias comidas del total de alimentos que componen la dieta es muy importante. En primer lugar, para evitar períodos prolongados de ayuno que pudieran evitar hambre intensa y posibles atracones y comportamientos compulsivos. Una buena dieta es aquella en la que no se llega muy hambriento a la siguiente comida. Por otra parte, no se puede olvidar que el gasto por la acción termogénica de la dieta y por los procesos digestivo y metabólico, aunque proporcional a los alimentos que se ingieran, es superior si la ingesta total de energía se distribuye a lo largo del día.
    La base ineludible de una dieta de adelgazamiento es disminuir su contenido en grasa porque, automáticamente, se convertirá en hipocalórica ya que, como es sabido, el valor energético de la grasa es 2,25 veces mayor que el de las proteínas o hidratos de carbono.

    Hacer ejercicio
    El ejercicio es un buen medio de prevenir la ganancia de peso. Aparte de su valor intrínseco (movilidad, agilidad, función cardíaca), un pequeño exceso en la ingesta puede ser compensando con un pequeño incremento de la actividad física.

    El valor del ejercicio es, sin embargo, controvertido para perder mucho peso aunque está bien establecido en el tratamiento de personas moderadamente obesas con buena salud. Hay que recordar, solamente, que el ejercicio es la otra gran variable en el gasto energético y que este gasto es proporcional a la duración del mismo y al peso del sujeto. Es decir, una persona con sobrepeso gasta más energía para una misma tasa de actividad que una delgada. Por otro lado, el ejercicio es la única forma en la que el individuo puede influir voluntariamente y no farmacológicamente para incrementar el gasto.

    Terra/El Portal del Agua/Fundación Española de la Nutrición
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    Sumario
    Dietas magicas

    Dietas de adelgazamiento

    Dietas hipocalóricas

    Dietas disociativas

    Dietas excluyentes

    Dietas psicológicas

    Otras dietas

    Remedios adelgazantes

    Fórmulas dietéticas

    Adelgazar correctamente

    Las dietas "curalotodo"

    El vegetarianismo

    La dieta macrobiótica

    Los alimentos naturales




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