Preferencias y aversiones de los alimentos: la anorexia nerviosa Las preferencias y aversiones de alimentos son también importantes en la medida en que afectan o determinan el consumo actual de alimentos, pues es evidente, y en este grupo de población aún más, que una persona come o deja de comer un determinado alimento por el simple hecho de que le guste o no. En estudios realizados en diferentes grupos de edad se observa, curiosamente, que así como hay una verdadera coincidencia en las aversiones (hígado, verduras y pescados), las preferencias varían en los distintos grupos de edad. La predilección por la pasta (macarrones y espaguetis, principalmente), por el pollo y hamburguesas y los postres comerciales, cambia en los adultos hacia las carnes, pescados, verduras y frutas.

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Modelo corporal delgado La selección del alimento también está guiada, especialmente en las mujeres, por la prevalente actitud hacia la imagen corporal y la apariencia física, en la que predomina un modelo corporal extremadamente delgado como sinónimo de belleza y éxito, observándose una tendencia a restringir el consumo de alimentos por motivos puramente estéticos, llegando a ser éste el factor determinante de las preferencias y, por tanto, de la elección de la dieta. Se estandariza la imagen corporal y se olvida la variabilidad que caracteriza a la biología y así, las imágenes que envía la sociedad distorsionan la realidad del adolescente.
Esto ha dado lugar, entre las mujeres jóvenes de las sociedades desarrolladas, a la aparición de ciertos trastornos alimentarios, cuya incidencia está aumentando considerablemente en los últimos años, especialmente en el caso de la anorexia nerviosa. Se ha observado que las preferencias están dirigidas hacia alimentos con bajo o muy bajo contenido calórico, tales como frutas, verduras (especialmente acelgas y espinacas) y pescados, lo que contrasta con las preferencias de otros grupos de jóvenes de igual edad.
Interrogantes Entre la población adolescente, y especialmente la femenina, de las sociedades desarrolladas, la restricción en el consumo de alimentos por motivos puramente estéticos ha dado lugar a la aparición de ciertos trastornos alimentarios cuya incidencia está aumentando vertiginosamente, especialmente en el caso de la anorexia nerviosa (AN), que ha llegado a convertirse en una verdadera "epidemia". Por ello, se ha hecho necesario profundizar en todos aquellos aspectos relacionados con un tema tan paradójico y lleno de interrogantes: ¿Qué es la anorexia nerviosa?, ¿Qué hace que personas jóvenes, normalmente mujeres adolescentes, limiten drásticamente su ingesta de alimentos en un proceso que las conduce, si no se detiene, inexorablemente a la muerte?, ¿Qué es lo que induce a tal limitación?, ¿Qué se pretende?, ¿Cuál es y dónde está esa gordura que tanto odian y aborrecen y que intentan eliminar con dietas tan drásticas?, ¿Por qué al pánico a engordar se une un sentimiento de culpa cuando se ha caído en la tentación de comer?, ¿Es una enfermedad de la conducta?, ¿Es una manifestación de protesta?, y si es así, ¿De qué se protesta?, ¿Qué hace que esta enfermedad sea cada vez más frecuente?
Razones estéticas La anorexia puede ser considerada como la última fase de un continuo cambio que discurre desde un adelgazamiento consciente por razones estéticas, pasando por una etapa de fijación neurótica al peso y a la ingestión de alimentos, hasta una situación caracterizada por una conducta alimentaria incontrolable y una evidente distorsión perceptiva de la imagen corporal.
Puede definirse la AN como un trastorno multifactorial, con connotaciones psíquicas, endocrinas y nutricionales que afecta fundamentalmente a mujeres adolescentes de países industrializados y de clase social media-alta. Sin embargo, el trastorno se va extendiendo cada vez más y en la actualidad, aún dentro de esta tónica general, se observa un aumento de la incidencia en hombres y en otras clases sociales.

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Falsos mitos sobre el azúcar El consumo de azúcar no tiene una relación directa con el aumento de peso, al igual que ningún otro alimento. Hoy en día los expertos en
nutrición coinciden en que la obesidad es el resultado de un desequilibrio energético, es decir, la ingestión calórica excesiva en relación con el gasto de energía de la persona.
El aporte calórico del azúcar -4 calorías por gramo- es sustancialmente inferior al de las grasas, que aportan 9 calorías por cada gramo. La clave para disminuir el sobrepeso está en la reducción general del aporte calórico de la dieta diaria de una forma equilibrada, sin prescindir de ningún alimento, al mismo tiempo que se debe aumentar el gasto de energía practicando ejercicio físico regularmente.
Terra/El Portal del Agua/Fundación Española de la Nutrición
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