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Música
VEINTE AÑOS DESPUÉS... ABURRIMIENTO
Carlos Tena

La mayor parte de los expertos en música ligera (llámalo pop o, simplemente dí, moderna), coindicen en situar en 1980 el comienzo de aquel vendaval de música e imaginación que Gonzalo Garrido, creador del mítico programa Dominó (Onda Dos de Radio España) bautizó como la movida madrileña.

El resultado del advenimiento de la democracia trajo como consecuencia una auténtica revolución en el vasto campo de la creación artística, de la que algunos grupos fueron baluarte y vanguardia, rompiendo con la mayor parte de los esquemas que, hasta entonces, habían imperado en el enfermizo pop nacional.

A los veinte años de aquellos acontecimientos que provocaron la salida a la superficie de ciento de grupos, la mayor parte de ellos han sido deglutidos por el propio paso de los años, y otros, sencillamente han desaparecido porque no pudieron resistir tanto lustro de actividad y capacidad creativa. Bien es verdad que a ningúna banda se le debe exigir una larga existencia (no todos son Stones), pero, al menos, un legado del que disfruten las nuevas generaciones.

Sin embargo, la brutal frialdad con la que una compañía de discos es capaz de condenar a un intérprete o grupo por el simple hecho de no haber sobrepasado las expectativas de ventas, no permitía mantener demasiadas ilusiones a quienes tenían el valor de acercarse a los departamentos artísticos de los grandes sellos, refugiándose en brazos de las llamadas independientes que, en un alarde de ingenio y valentía, fueron capaces de brillar como un arco voltaico en medio de un panorama más que mediocre.

Algunos de los más destacados líderes de aquella movida han querido minimizar su importancia alegando que, de una u otra forma, se exageró la trascendencia de aquel movimiento, debido, simplemente, a la propia evolución del país.

No estoy de acuerdo con esta postura. Como testigo de decenas de conciertos, grabando cientos de videos a los más diversos grupos y solistas, hoy he de confesar, con rubor, que la movida fue algo tan mágico y efímero como un buen sueño.

El panorama musical español, veinte años después de aquéllo, semeja, a pesar de las muchas excepciones, un erial de imaginación o capacidad evolutiva desde la misma música. No se trata de aferrarse al manido y estúpido adagio “cualquiera tiempo pasado fue mejor”.

El aburrimiento general que atraviesa al país en este último lustro en todas sus esferas, no desgarra su piel con la saña suficiente como para que salten los jóvenes de nuevo y tomen la calle y las salas con la misma alegría y desparpajo que en 1980.

Hay un aroma de inanidad en la atmósfera que ha contagiado a otros colectivos, mientras en la mayor parte de las televisiones, los programas musicales brillan por su ausencia, cuando no por su total carencia de rigor y valentía.

La programación está confeccionada a medida de las compañías de discos que imponen sus Mónicas, Julios, Enriques y Migueles, dejando en la estacada a quienes luchan por otros sonidos, otros ambientes, otras músicas, en las que la sensibilidad, la inteligencia y el coraje rezuman por los 360 grados del CD.

La movida acabó con la caspa que durante muchos lustros pobló el cuero cabelludo de la industria musical. La movida, ingenua y optimista, se opuso valientemente a la angustiosa sensación de estupidez colectiva que acampaba en los medios de comunicación.

Y hoy, cuando más se constata la misma epidemia, no aparecen en el horizonte las siluetas de unos guerreros armados de imaginación dispuestos a invadirnos.

La movida fue todo un acontecimiento que salpicó todas las áreas y foros donde el arte, con mayúscula y minúscula, quería hacerse tangible. La parálisis ha tomado el relevo: aquí no se mueve ni Dios.

      
Carlos Tena , 06/10/2000


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  Carlos Tena
Inició su intensa actividad como crítico musical en Radio Nacional de España en 1966. Periodista titulado, ha dirigido numerosos programas musicales desde los años 70 en RNE y TVE (Música, maestro; ¿Pop-qué?; Auanba-buluba-balam-bambœ; A la Luna, a las dos y a las tres), de gran éxito y popularidad. Ha ejercido la crítica musical en diferentes diarios y revistas de información general de ámbito nacional. En la actualidad es colaborador de Antena 3 TV, Tele 5 y Onda Cero.



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